has tenido problemas en el instituto?
Pues sí, creo que como todo el mundo. Cuando estaba en 2º de ESO, me juntaba con un grupo de chicas en las cuales estaba mi mejor amiga de aquel entonces. En verdad, la mayoría de ellas me caía fatal, y ellas parecía que sentían lo mismo por mí. Los recreos se me hacían eternos. Nunca estuve tan irreconocible y es que en mucho tiempo, olvidé lo que era sonreír. Un día, me dio una lumbalgia, y falté dos semanas al instituto. Cuando llegué, todas me dieron de lado y ''mi mejor amiga'' tuvo la valentía y el detalle de escribirme una carta, diciéndome que nunca había sido tan feliz, como en mi ausencia. Me derrumbé totalmente. Me vi sola, y hundida. Por aquel entonces, me faltaba de todo, personalidad, orgullo y dignidad. Así que, volví con ellas. Un tiempo más tarde, se confabularon para volver a atacarme. Sus desprecios y desplantes, me hicieron sacar fuerzas de donde no las tenía, y dejé de ir con ellas. No contentas con mi marcha, se dedicaron a seguir criticándome en cada momento. Recuerdo aquel recreo. Caminaba sola por el patio en dirección a la fuente, cuando unas 7 crías se dirigen hacia mí con aires de superioridad y con cara de satisfacción.
-¿Qué es lo que vas diciendo de nosotras?
-Yo no he dicho nada, sois vosotras las que me criticais a mí.
Se mascó la tragedia por unos minutos. En el momento en el que una de ellas se me acercó, oí gritos, gente correr. Más de 10 personas de mi pueblo salieron en mi defensa.
-Antes de tocarla teneis que pasar por encima de mí, hijas de puta- Gritó un malote de mi pueblo.
Me sentí protegida, pero a la vez tan desgraciada. No tenía a nadie. Tuve que aguantar sus miradas en clase (dos de ellas se sentaban delante de mí), sus risas, sus burlas. Ese día lloré hasta hartarme y me juré a mí misma, que no volvería a derramar una lágrima por quién no las mereciera. Nunca me he considerado valiente, pero viví un verdadero infierno mostrando indiferencia e incluso felicidad, cuando estaba cerca de ellas. El tiempo pone a cada uno en su lugar ¡qué verdad más grande! Y es que días después, todas y cada una de ellas, me pidieron perdón con alguna que otra lágrima. Hoy día, una está metida en las drogas, otra está en la ruina, otra tiene un hijo, otra ni el graduado, y otra basa su vida en los números (los tíos a los que se ha tirado).
Si algo he aprendido de todo esto es:
-Que todos tenemos en esta vida lo que nos merecemos.
-Que la amistad verdadera es casi inexistente.
-Que el tiempo es capaz de curar hasta las heridas más profundas.
http://ask.fm/Kamayka/answer/174025542